sábado 4 de febrero de 2012
ESCRIBIR...
Escribir aunque la noche sea fría como mi alma cuando te marchas.
Escribir aunque me duela cada palabra que escribo pensando en ti.
Escribir aunque me pierdo y te pierda.
Escribir aunque sea para sentirte cerca.
miércoles 7 de diciembre de 2011
ELENA
Elena es nombre de noches interminables, de locura contenida, de dulce garrafón.
De antros con olor a nada, de falsa moneda, de volcán en erupción.
Es el último baile de ese tango olvidado de la voz de Gardel.
Es ese bolero desafinado, esa amarga amargura, esa maldita luna de hiel.
Quererla es jugar para perder y es beber para recordar.
Es el último trago del solitario en la noche, es dormir para olvidar.
Elena es una rosa negra con espinas, es un bocado de perversión
Vestidos de dulce tacto, de cama en cama, de colchón en colchón.
Es un viaje en business con destino a la perdición.
Con un piloto kamikaze dispuesto a estrellarse en tu corazón.
Eres la musa del coma etílico, soy pasto de las llamas de tu boca ardiente
Mi puta calavera tirita de frío, cuando una caricia tuya mi cuerpo siente.
Elena es el elixir que cura la locura, es la luz del peregrino vagando entre las sombras de la noche.
Es el pecado, es la tortura, es el polvo salvaje en el asiento trasero del coche
Es un juego sin reglas, es la palabra te quiero en boca propia o ajena
Es un torrente de sentimientos, es alcohol en vena. Todo eso, todo eso es... Elena.
viernes 25 de noviembre de 2011
NO TE MEREZCO
Que no me mereces dices después de haber besado otros labios.
El verbo merecer se debate entre la razón y las vísceras del alma.
Tú vendedora de besos al peor postor.
Cotizas a la baja en el mercado del amor.
Desde la lejanía tú decides por mí.
Desde el destierro de tu boca me invitas a olvidarte.
Desde el exilio de tu cuerpo me instas a que explore otros cuerpos.
¡Pero yo no puedo! Y no puedo porque tus labios tibios, humedecidos a sorbos de cerveza barata martillean mi recuerdo.
Sólo tú puedes hacer que el agua y el aceite se conviertan en una mezcla perfecta.
Agua tú, y tú para mí.
Aceite yo, y yo para ti.
No me mereces, y a lo mejor yo tampoco te merezco.
No te encanto, pero me encantas.
No te busco, pero siempre te encuentro.
martes 12 de abril de 2011
PREGUNTAS SIN RESPUESTA
¿Cuántas equivocaciones debes cometer para triunfar tan sólo una vez en la vida?
¿Cuántas bocas con sabor a nada debo besar para poder probar la tuya?
¿Cuántos dulces hacen falta para disimular el sabor amargo de la amargura?
¿Cuántas primaveras deben marchitarse para volver a tu lado?
¿Cuántas calles has de recorrer en la noche para no sentirte un solitario?
¿Cuántas locuras hay que hacer para que te tomen en serio?
¿Cuánta imperfección alberga la persona perfecta?
¿Cuántos piropos debo callarme hasta que me dediques una mirada?
¿Cuánto dolor puede soportar un corazón roto de amor?
¿Cuántas llaves debo utilizar para abrir la puerta de tu alma?
¿Cuántas lágrimas he de derramar para llenar el vaso de tu comprensión?
¿Cuántos amores falsos tienen que pasar por tu vida para encontrar el verdadero?
¿Cuántos? ¿Cuántos?....
jueves 9 de septiembre de 2010
SE ACABÓ
Nacemos para morir, amamos para odiar, odiamos para olvidar.
Hoy te escribo esta carta de despedida, con un adiós amargo pero necesario, con un hasta siempre sin dramas, con un punto final sin heridas pero con muchas cicatrices.
Sin sello, sin sobre, sin acuse de recibo, sin remite, sin remitente.
Sin rencores, sin dolores, sin pretensiones, sin palabras hirientes.
Ya se secó la tinta del tintero, ya no te escribo a ti primero, ya no pienso que sin ti me muero.
Ya me cansé de imaginarte, de soñarte, hasta de amarte.
Ya me cansé de odiarte, de olvidarte, hasta de esperarte.
La riada se llevó tu nombre, el lodo a su paso embalsamó y sepultó los recuerdos malditos con sabor a ti.
Soy un poco más viejo, menos inexperto, más poeta, menos basura, más malandrín.
Soy menos alcohólico, más rencoroso, menos inestable, más enamorado de todo...de todo menos de ti.
martes 24 de agosto de 2010
EL DEMONIO SE PERFUMA DE PRADA
Desde ese inframundo donde se confunde el amor y el desamor. Te das cuenta que Lucifer es nombre de mujer, que Belcebú se viste con ropa cara y que el Demonio se perfuma de Prada.
Los Dioses del Averno se tomaron la revancha y resucitaron en mi interior, revolviendo mis entrañas. Escurriendo mis ojos y llenando de lágrimas mi cara mientras amanecía.
En ese ritual lacrimoso, tu cara de incomprensión hizo que muchas preguntas se agolparan en mi aturdida cabeza.
¿De qué sirven unos labios si no son capaces de pronunciar la palabra te quiero?
¿Para qué sirve una mirada tuya, si entre tus ojos se esconde la sombra de la duda?
¿Qué hay tras esa sonrisa de Jóker?
¿Quién marchitó tus primaveras?
¿Por qué mal vendes tus besos entre rosas y espinas?
¿Dónde está la llave que abre la puerta de tu corazón?
¿Por qué no arrancas de ti la amarga amargura?
¡Contesta, por favor!
domingo 4 de julio de 2010
A LOS PERDEDORES
La resignación se apoderó de mi cuerpo sin permiso, me invadió mi territorio empuñando el arma de la amargura. Al asalto con premeditación y alevosía colonizó mi alma y colocó la bandera de la incomprensión, que se clavó en lo más profundo dejándome heridas de guerra, heridas de desamor.
Las cartas en el juego de los sentimientos están marcadas, siempre ganan los tahúres que se las saben todas en el noble arte de la seducción.
Los perdedores sin otro as en la manga mas que la eterna superación, buscan constantemente el camino de la esperanza para terminar una y otra vez en el mismo punto de partida. El olvido como modo de vida, los recuerdos como elixir milagroso para no perder la cabeza. Evocando lo que un día fuiste, marcándote el camino para que algún día vuelvas a ser.
Los perdedores son caminantes incansables, que recorren las estrechas calles de la tortura, se detienen en cada farola y lloran en cada esquina. Se parten la boca pidiendo ayuda a los sordos, mal venden su alma por una caricia incondicional, subastan amor al mejor postor, regalan miradas de complicidad a cualquier fulana.
Los perdedores nunca esperan nada, desesperan ante todo. Viven al límite, la vida y la muerte son palabras sinónimas. Se emborrachan de incomprensión, se refugian en el silencio, navegan a contracorriente para terminar varados en la playa de los vencidos.
Ayer perdí, hoy renací, mañana perderé quizá pasado renaceré.
Ayer perdí hoy gané, quizá pasado volveré a perder.
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