No es necesario vender tu alma atormentada al Diablo para terminar en el infierno del amor, donde te condenan a la tortura eterna de la indiferencia. Entre lagos de fuego y azufre, no dejan de recordarte que eres un ángel caído, una caricatura garabateada por un niño de dos años, un solitario sin sombra, un rey sin corona.
Desde ese inframundo donde se confunde el amor y el desamor. Te das cuenta que Lucifer es nombre de mujer, que Belcebú se viste con ropa cara y que el Demonio se perfuma de Prada.
Los Dioses del Averno se tomaron la revancha y resucitaron en mi interior, revolviendo mis entrañas. Escurriendo mis ojos y llenando de lágrimas mi cara mientras amanecía.
En ese ritual lacrimoso, tu cara de incomprensión hizo que muchas preguntas se agolparan en mi aturdida cabeza.
¿De qué sirven unos labios si no son capaces de pronunciar la palabra te quiero?
¿Para qué sirve una mirada tuya, si entre tus ojos se esconde la sombra de la duda?
¿Qué hay tras esa sonrisa de Jóker?
¿Quién marchitó tus primaveras?
¿Por qué mal vendes tus besos entre rosas y espinas?
¿Dónde está la llave que abre la puerta de tu corazón?
¿Por qué no arrancas de ti la amarga amargura?
¡Contesta, por favor!
martes, 24 de agosto de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
A LOS PERDEDORES
La inspiración se marchó por el único resquicio que había en las paredes de mi corazón. Las musas del alcohol me abandonaron por prescripción médica. Dejándome huérfano de versos y besos.
La resignación se apoderó de mi cuerpo sin permiso, me invadió mi territorio empuñando el arma de la amargura. Al asalto con premeditación y alevosía colonizó mi alma y colocó la bandera de la incomprensión, que se clavó en lo más profundo dejándome heridas de guerra, heridas de desamor.
Las cartas en el juego de los sentimientos están marcadas, siempre ganan los tahúres que se las saben todas en el noble arte de la seducción.
Los perdedores sin otro as en la manga mas que la eterna superación, buscan constantemente el camino de la esperanza para terminar una y otra vez en el mismo punto de partida. El olvido como modo de vida, los recuerdos como elixir milagroso para no perder la cabeza. Evocando lo que un día fuiste, marcándote el camino para que algún día vuelvas a ser.
Los perdedores son caminantes incansables, que recorren las estrechas calles de la tortura, se detienen en cada farola y lloran en cada esquina. Se parten la boca pidiendo ayuda a los sordos, mal venden su alma por una caricia incondicional, subastan amor al mejor postor, regalan miradas de complicidad a cualquier fulana.
Los perdedores nunca esperan nada, desesperan ante todo. Viven al límite, la vida y la muerte son palabras sinónimas. Se emborrachan de incomprensión, se refugian en el silencio, navegan a contracorriente para terminar varados en la playa de los vencidos.
Ayer perdí, hoy renací, mañana perderé quizá pasado renaceré.
Ayer perdí hoy gané, quizá pasado volveré a perder.
La resignación se apoderó de mi cuerpo sin permiso, me invadió mi territorio empuñando el arma de la amargura. Al asalto con premeditación y alevosía colonizó mi alma y colocó la bandera de la incomprensión, que se clavó en lo más profundo dejándome heridas de guerra, heridas de desamor.
Las cartas en el juego de los sentimientos están marcadas, siempre ganan los tahúres que se las saben todas en el noble arte de la seducción.
Los perdedores sin otro as en la manga mas que la eterna superación, buscan constantemente el camino de la esperanza para terminar una y otra vez en el mismo punto de partida. El olvido como modo de vida, los recuerdos como elixir milagroso para no perder la cabeza. Evocando lo que un día fuiste, marcándote el camino para que algún día vuelvas a ser.
Los perdedores son caminantes incansables, que recorren las estrechas calles de la tortura, se detienen en cada farola y lloran en cada esquina. Se parten la boca pidiendo ayuda a los sordos, mal venden su alma por una caricia incondicional, subastan amor al mejor postor, regalan miradas de complicidad a cualquier fulana.
Los perdedores nunca esperan nada, desesperan ante todo. Viven al límite, la vida y la muerte son palabras sinónimas. Se emborrachan de incomprensión, se refugian en el silencio, navegan a contracorriente para terminar varados en la playa de los vencidos.
Ayer perdí, hoy renací, mañana perderé quizá pasado renaceré.
Ayer perdí hoy gané, quizá pasado volveré a perder.
martes, 23 de marzo de 2010
QUIZÁS.....
Quizás soy un solitario, porque ya no me cuesta dejar a mis amigos en el camino, dejar cadáveres en la cuneta , proyectos de algo más en puntos suspensivos.
Quizás soy un inmaduro, porque siempre añoré mi infancia. Esa época sin preocupaciones donde no existe el bien y el mal, donde nadie te hace daño, donde no eres capaz de confundir el amor y el desamor.
Quizás soy un poeta, porque nunca desprecié un beso, porque siempre valoré un abrazo, porque nunca le dije no a una caricia. Soy poeta porque cambié versos por besos, alma por alma, dolor por dolor, te quieros por nada.
Quizás soy un loco, porque nunca me gustó vivir encorsetado en la cordura, emparedado en la mesura, oprimido por lo políticamente correcto. Porque siempre valoré terminar nuestra guerra ondeando la bandera de la paz carnal.
Quizás soy un borracho porque las musas del alcohol me enseñaron a imaginar un mundo mejor, sin imposibles, sin buenos ni malos, sin positivos ni negativos.
Quizás soy un incomprendido porque nadie se puso a mi altura, porque nadie rozó el infierno con la punta de los dedos, porque nadie se sintió vacío con el alma hueca.
Quizás lloro porque en cada lágrima me dejo la vida, porque en cada sollozo resucito y resurjo de mis cenizas para seguir adelante. No quiero mirar atrás, no quiero ser una estatua de sal.
Quizás algún día destile el odio almacenado a golpes de rabia, quizás algún día seré capaz de recordarte con cariño, quizás algún día no me permitiré arrastrarme por el lodo de la incomprensión.
Hoy no puedo, quizás algún día ….Hoy no....
Quizás soy un inmaduro, porque siempre añoré mi infancia. Esa época sin preocupaciones donde no existe el bien y el mal, donde nadie te hace daño, donde no eres capaz de confundir el amor y el desamor.
Quizás soy un poeta, porque nunca desprecié un beso, porque siempre valoré un abrazo, porque nunca le dije no a una caricia. Soy poeta porque cambié versos por besos, alma por alma, dolor por dolor, te quieros por nada.
Quizás soy un loco, porque nunca me gustó vivir encorsetado en la cordura, emparedado en la mesura, oprimido por lo políticamente correcto. Porque siempre valoré terminar nuestra guerra ondeando la bandera de la paz carnal.
Quizás soy un borracho porque las musas del alcohol me enseñaron a imaginar un mundo mejor, sin imposibles, sin buenos ni malos, sin positivos ni negativos.
Quizás soy un incomprendido porque nadie se puso a mi altura, porque nadie rozó el infierno con la punta de los dedos, porque nadie se sintió vacío con el alma hueca.
Quizás lloro porque en cada lágrima me dejo la vida, porque en cada sollozo resucito y resurjo de mis cenizas para seguir adelante. No quiero mirar atrás, no quiero ser una estatua de sal.
Quizás algún día destile el odio almacenado a golpes de rabia, quizás algún día seré capaz de recordarte con cariño, quizás algún día no me permitiré arrastrarme por el lodo de la incomprensión.
Hoy no puedo, quizás algún día ….Hoy no....
jueves, 21 de enero de 2010
HAY BESOS...
El beso es el mejor medicamento para curar las heridas del corazón, la soledad, el sentimiento de abandono, la falta de cariño y el desamor.
Hay tantas formas de besar, como personas, escenarios y momentos hay en el mundo.
Hay besos, robados, pactados, comprados, esperados, inesperados...
Hay besos que te hielan el alma, que te roban la vida, que te dejan sin aire, que te resucitan...
Hay besos que te reconcilian con el mundo, que te hacen soñar despierto, que saben a pecado...
Hay besos que paran relojes, que no se repiten nunca, que se quedan atrapados en tu mente, que te hacen volar sin alas, que desafían la lógica...
Hay besos que se buscan y no se encuentran, que son platónicos, que se desean, que no se olvidan...
Hay besos que nacen y mueren en los mismos labios, o en otros labios, o los que nunca mueren y siempre nacen.
El beso es la puerta de entrada a la casa del placer, es la fusión perfecta entre dos personas.
En definitiva, el beso es la mejor manera de cerrarle a alguien la boca.
Hay tantas formas de besar, como personas, escenarios y momentos hay en el mundo.
Hay besos, robados, pactados, comprados, esperados, inesperados...
Hay besos que te hielan el alma, que te roban la vida, que te dejan sin aire, que te resucitan...
Hay besos que te reconcilian con el mundo, que te hacen soñar despierto, que saben a pecado...
Hay besos que paran relojes, que no se repiten nunca, que se quedan atrapados en tu mente, que te hacen volar sin alas, que desafían la lógica...
Hay besos que se buscan y no se encuentran, que son platónicos, que se desean, que no se olvidan...
Hay besos que nacen y mueren en los mismos labios, o en otros labios, o los que nunca mueren y siempre nacen.
El beso es la puerta de entrada a la casa del placer, es la fusión perfecta entre dos personas.
En definitiva, el beso es la mejor manera de cerrarle a alguien la boca.
domingo, 27 de diciembre de 2009
ESPERANDO...
Barba de tres días, pijama de algodón pegado al cuerpo, dos días sin intimar con la ducha.
Incomprensión en pastillas, tristeza en vena, necesidad de una aguja que me inyecte vida.
Sopa de navidad salpimentada de recuerdos, el reloj biológico a punto de marcar los treinta, cuenta atrás que acorta la vida. Muchas cosas por hacer, pocas ganas de hacerlas.
Casi tres décadas buscando el amor, la felicidad, rompiendo muros de lamentos, soñando despierto.
Una y otra vez volviendo al punto de partida, cada vez cuesta más emprender el viaje hacia la tierra de las ilusiones perdidas. Cada vez es más difícil levantarse con ganas de luchar, cada vez es más difícil morir por un ideal.
La cama mi amiga, mi habitación en penumbra mi espacio, la soledad una extraña compañera, estas letras son el elixir que curan mi corazón en cangrena.
El insomnio se manifiesta en mis ojos hinchados, ojeras delatadoras, cansancio acumulado, es el rostro de un derrotado.
Achaques de la edad, heridas en el alma curadas con chorros de alcohol. Viendo la vida pasar como un espectador de segunda fila.
Esperando algo…esperando nada…esperándolo todo.
Incomprensión en pastillas, tristeza en vena, necesidad de una aguja que me inyecte vida.
Sopa de navidad salpimentada de recuerdos, el reloj biológico a punto de marcar los treinta, cuenta atrás que acorta la vida. Muchas cosas por hacer, pocas ganas de hacerlas.
Casi tres décadas buscando el amor, la felicidad, rompiendo muros de lamentos, soñando despierto.
Una y otra vez volviendo al punto de partida, cada vez cuesta más emprender el viaje hacia la tierra de las ilusiones perdidas. Cada vez es más difícil levantarse con ganas de luchar, cada vez es más difícil morir por un ideal.
La cama mi amiga, mi habitación en penumbra mi espacio, la soledad una extraña compañera, estas letras son el elixir que curan mi corazón en cangrena.
El insomnio se manifiesta en mis ojos hinchados, ojeras delatadoras, cansancio acumulado, es el rostro de un derrotado.
Achaques de la edad, heridas en el alma curadas con chorros de alcohol. Viendo la vida pasar como un espectador de segunda fila.
Esperando algo…esperando nada…esperándolo todo.
martes, 8 de diciembre de 2009
PARA QUÉ ESCRIBIR...
Para qué escribir si estoy bien conmigo mismo, si ya no lloro por amor, si ya no sueño contigo, si tu ausencia ya no me provoca dolor.
Para qué escribir si ya no me cuesta nada besarte tan sólo en la mejilla, si ya no bebo para olvidar, si ya no me masturbo pensando en ti.
Para qué escribir si ya comparto mesa con velitas con cualquiera, si ya no me importa pagar para sentirme deseado, si mi mirada ya no busca la tuya, si mi boca ya tiene el sabor de otra boca, si tu perfume ya no es el primer olor del día.
Para qué escribir si no echo de menos tus caricias inesperadas en mitad de la noche, si en mi cama ya se ha borrado la silueta de tu cuerpo, si ya no me pongo enfermo porque no estás junto a mí.
Para qué escribir si cada día que pasa voy perdiendo la fe en el amor, si mi religión ya no es tan sólo tu cuerpo, si ya no hago penitencia para que me perdones, si ya no rezo para que vuelvas.
Para qué escribir si cada decepción tiene nombre de mujer, si ya no leo a Neruda, si ya no me emociona nuestra canción.
Para qué escribir si me comparas con otros, si buscas híbridos, si has recostado tu cuerpo en otros brazos distintos a los míos.
Para qué escribir si ya se han secado las fuentes del placer, si ya me he acostumbrado a la soledad, si ya no espero tu retorno escondida entre el sol y la luna.
Para qué escribir si mis manos ya están limpias, si ya me he lavado la sangre que brotaba de las heridas que dejaste en mi corazón.
Para qué escribir si ya no te siento, ni te padezco.
Para qué escribir si ya no te busco, ni te encuentro.
Para qué escribir si yo ya no muero por ti.
Para qué escribir si tú ya no mueres por mí
Para qué escribir si ya no me cuesta nada besarte tan sólo en la mejilla, si ya no bebo para olvidar, si ya no me masturbo pensando en ti.
Para qué escribir si ya comparto mesa con velitas con cualquiera, si ya no me importa pagar para sentirme deseado, si mi mirada ya no busca la tuya, si mi boca ya tiene el sabor de otra boca, si tu perfume ya no es el primer olor del día.
Para qué escribir si no echo de menos tus caricias inesperadas en mitad de la noche, si en mi cama ya se ha borrado la silueta de tu cuerpo, si ya no me pongo enfermo porque no estás junto a mí.
Para qué escribir si cada día que pasa voy perdiendo la fe en el amor, si mi religión ya no es tan sólo tu cuerpo, si ya no hago penitencia para que me perdones, si ya no rezo para que vuelvas.
Para qué escribir si cada decepción tiene nombre de mujer, si ya no leo a Neruda, si ya no me emociona nuestra canción.
Para qué escribir si me comparas con otros, si buscas híbridos, si has recostado tu cuerpo en otros brazos distintos a los míos.
Para qué escribir si ya se han secado las fuentes del placer, si ya me he acostumbrado a la soledad, si ya no espero tu retorno escondida entre el sol y la luna.
Para qué escribir si mis manos ya están limpias, si ya me he lavado la sangre que brotaba de las heridas que dejaste en mi corazón.
Para qué escribir si ya no te siento, ni te padezco.
Para qué escribir si ya no te busco, ni te encuentro.
Para qué escribir si yo ya no muero por ti.
Para qué escribir si tú ya no mueres por mí
sábado, 31 de octubre de 2009
NO VAYA A SER...
Hay tantas formas de querer, como personas hay en este mundo.
Hay tantas formas de amar como matices de colores hay en el firmamento.
La noche y las musas del alcohol marcan el camino hacia el deseo, hacia lo imposible para hacerlo posible, para hacerlo palpable, para ponerlo delante de ti y servírtelo en bandeja para que te tomes tu ración de lujuria escondida.
Nunca imaginé lo que sería capaz de hacer, el deseo nos lleva a la locura, no distinguimos entre el bien y el mal, entre lo masculino y lo femenino.
Nos pasamos por el forro los convencionalismos, en la noche todo se relativiza, todo cobra menos importancia, el todo es nada, la nada es nada.
A ciertas horas nos embriagamos de placer, nos emborrachamos de deseo y nos dejamos llevar por el más básico de los instintos
Todavía siento el perfume de tu piel impregnado en mi piel, todavía siento tu culpabilidad pegada a mi culpabilidad, todavía me siento cómplice de tus caricias acompañadas de mis caricias.
Todavía no sé si fue real o tan sólo fue un sueño que revivo en mi mente una y otra vez. Nunca olvidaré ese momento, siempre estará ahí y no sé si todo esto significará un punto y aparte, o un punto y seguido, o simplemente le pondremos a esta historia puntos suspensivos.
La sociedad nos hace estar a un lado o al otro, tenemos que ser de izquierdas o de derechas, arriba o abajo, por detrás o por delante, en nuestra acera o en la acera de enfrente, siempre tenemos que elegir y descartar. Estar en un bando o en otro, la guerra contigo o la paz sin ti.
No podemos caminar por la calle de en medio, no podemos amar el gris debemos elegir entre el blanco y el negro. Hay que definirse, hay que razonar, hay que dejar de lado esa palabra cursi, pasada de moda, que tan sólo utilizan los clásicos y no es otra que la palabra sentir.
Hay que explicarlo todo y además ese todo debe tener algún sentido, debe tener lógica. No debemos darle protagonismo a la improvisación, todo debe ser medido por la cordura, no vaya a ser que un loco sea el más cuerdo del mundo, no vaya a ser que la sinrazón se convierta en el opio del pueblo, no vaya a ser que la razón pierda el pulso ante el corazón.
Hay tantas formas de amar como matices de colores hay en el firmamento.
La noche y las musas del alcohol marcan el camino hacia el deseo, hacia lo imposible para hacerlo posible, para hacerlo palpable, para ponerlo delante de ti y servírtelo en bandeja para que te tomes tu ración de lujuria escondida.
Nunca imaginé lo que sería capaz de hacer, el deseo nos lleva a la locura, no distinguimos entre el bien y el mal, entre lo masculino y lo femenino.
Nos pasamos por el forro los convencionalismos, en la noche todo se relativiza, todo cobra menos importancia, el todo es nada, la nada es nada.
A ciertas horas nos embriagamos de placer, nos emborrachamos de deseo y nos dejamos llevar por el más básico de los instintos
Todavía siento el perfume de tu piel impregnado en mi piel, todavía siento tu culpabilidad pegada a mi culpabilidad, todavía me siento cómplice de tus caricias acompañadas de mis caricias.
Todavía no sé si fue real o tan sólo fue un sueño que revivo en mi mente una y otra vez. Nunca olvidaré ese momento, siempre estará ahí y no sé si todo esto significará un punto y aparte, o un punto y seguido, o simplemente le pondremos a esta historia puntos suspensivos.
La sociedad nos hace estar a un lado o al otro, tenemos que ser de izquierdas o de derechas, arriba o abajo, por detrás o por delante, en nuestra acera o en la acera de enfrente, siempre tenemos que elegir y descartar. Estar en un bando o en otro, la guerra contigo o la paz sin ti.
No podemos caminar por la calle de en medio, no podemos amar el gris debemos elegir entre el blanco y el negro. Hay que definirse, hay que razonar, hay que dejar de lado esa palabra cursi, pasada de moda, que tan sólo utilizan los clásicos y no es otra que la palabra sentir.
Hay que explicarlo todo y además ese todo debe tener algún sentido, debe tener lógica. No debemos darle protagonismo a la improvisación, todo debe ser medido por la cordura, no vaya a ser que un loco sea el más cuerdo del mundo, no vaya a ser que la sinrazón se convierta en el opio del pueblo, no vaya a ser que la razón pierda el pulso ante el corazón.
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