Hay veces que la casualidad, el destino, el azar se ponen de tu parte.
Hay veces que nos empeñamos en no ver más allá de nuestras narices, que los pequeños problemas los convertimos en catástrofes de alta magnitud. Pero al final, la vida y las experiencias te ponen en tu sitio.
Llega una noche que alguien anónimo o anónima te hace abrir los ojos y sacarte la venda y sin palabras tan sólo con un beso te hace entender que nada es lo que parece, que todo tiene un principio y un final, que nadie muere de amor, que ningún tiempo pasado fue mejor y que siendo como eres te puedes comer el mundo.
Que no necesitas mendigar, ni arrastrarte por el fango, que la noche más oscura no dura eternamente y que eres autosuficiente, que no necesitas depender de nadie.
Que el 2006 ha muerto, que ha comenzado el 2007 y con él todo vuelve a empezar.
Que no te engañes, que ahora sí estas mejor que nunca, que la soledad no sólo es tu compañera de viaje, sinó que hay muchos que también te acompañan en esta larga travesía que es la vida.
Que ya has tirado el lastre que te sobrava por la borda, que ayer volviste a nacer, que cerraste las puertas a la amargura y abriste las ventanas de tu vida a la felicidad.
Que te sientes bien contigo mismo y que este año vas a disfrutar.
Ese es el verdadero poder del beso.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
LA ESTACIÓN DEL OLVIDO
No fuiste capaz de deshacerte del hábito del rencor, de la venganza, de la inquina, del no quiero saber de ti.
Me dejaste en los brazos de otra, tuve que beber de los labios de una que se llamaba Bacardi – Cola. Lo hice para olvidarte y a la vez para que estuvieras presente en mis pensamientos y junto a mí.
Estabas lejos y a la vez cerca de mi corazón. Quería tenerte y olvidarte.
Me destrozaste con premeditación y alevosía. La noche fue triste, más triste sin ti … una agonía.
Las musas del alcohol me abandonaron en la mañana y ahora te voy olvidando segundo a segundo, mientras desparramo mis pensamientos en este papel.
Ayer, cada segundo era una cuenta atrás, pensaba que recibiría alguna noticia tuya. Y al final tuve que conformarme con el silencio, la soledad del derrotado, el castigo del niño que se ha portado mal, la cogorza del borracho que camina por las calles con la única compañía de la luz de las farolas y del frío que penetra por cada parte de su cuerpo.
Vacío, triste y encabronado. Caminando por las calles de una vida que aprendo ya a vivir sin ti.
Ya no me cobijaré en el hotel de tus brazos, ya no habrá siguiente parada en la calle de tus labios, ya no recorreré cada parte de tu cuerpo con mi cuerpo, este viaje termina en la próxima estación, la estación del olvido.
Esta vez no rompí a llorar como un niño, me dejé llevar por la resignación, la perplejidad y la obviedad de aquel que sabe como va a acabar la película.
Te convertiste en la asesina de mis sueños, de mis deseos, de mi amor, apuñalaste mis sentimientos, llenaste de alfileres mi corazón.
Te odié y te quise. Deseaba besarte y apartarte de mi camino, caminé entre la delgada línea del bien y del mal para acabar más mal que bien.
No comprendí, ni comprendo como se puede ser así. Me equivoqué y pagué el peaje de aquel que conduce por la autopista del querer y no poder.
Fui juzgado y condenado por mis palabras al caer tarde y cumplí condena cuando el sol estaba a punto de volver a hacer acto de presencia.
Nunca pensé que me impusieras penitencia por mis pecados, pensaba que no serías rencorosa y me dirías cariño tus pecados ya están pagados.
Cien Padres Nuestros y otros tantos Ave María yo hubiera rezado, porque en la noche de ayer tú hubieras perdonado y olvidado.
No fue así, me quedé triste y desolado, pero con la conciencia tranquila de saber que yo he sido el único que ha perdonado, ha olvidado y ha amado.
Me dejaste en los brazos de otra, tuve que beber de los labios de una que se llamaba Bacardi – Cola. Lo hice para olvidarte y a la vez para que estuvieras presente en mis pensamientos y junto a mí.
Estabas lejos y a la vez cerca de mi corazón. Quería tenerte y olvidarte.
Me destrozaste con premeditación y alevosía. La noche fue triste, más triste sin ti … una agonía.
Las musas del alcohol me abandonaron en la mañana y ahora te voy olvidando segundo a segundo, mientras desparramo mis pensamientos en este papel.
Ayer, cada segundo era una cuenta atrás, pensaba que recibiría alguna noticia tuya. Y al final tuve que conformarme con el silencio, la soledad del derrotado, el castigo del niño que se ha portado mal, la cogorza del borracho que camina por las calles con la única compañía de la luz de las farolas y del frío que penetra por cada parte de su cuerpo.
Vacío, triste y encabronado. Caminando por las calles de una vida que aprendo ya a vivir sin ti.
Ya no me cobijaré en el hotel de tus brazos, ya no habrá siguiente parada en la calle de tus labios, ya no recorreré cada parte de tu cuerpo con mi cuerpo, este viaje termina en la próxima estación, la estación del olvido.
Esta vez no rompí a llorar como un niño, me dejé llevar por la resignación, la perplejidad y la obviedad de aquel que sabe como va a acabar la película.
Te convertiste en la asesina de mis sueños, de mis deseos, de mi amor, apuñalaste mis sentimientos, llenaste de alfileres mi corazón.
Te odié y te quise. Deseaba besarte y apartarte de mi camino, caminé entre la delgada línea del bien y del mal para acabar más mal que bien.
No comprendí, ni comprendo como se puede ser así. Me equivoqué y pagué el peaje de aquel que conduce por la autopista del querer y no poder.
Fui juzgado y condenado por mis palabras al caer tarde y cumplí condena cuando el sol estaba a punto de volver a hacer acto de presencia.
Nunca pensé que me impusieras penitencia por mis pecados, pensaba que no serías rencorosa y me dirías cariño tus pecados ya están pagados.
Cien Padres Nuestros y otros tantos Ave María yo hubiera rezado, porque en la noche de ayer tú hubieras perdonado y olvidado.
No fue así, me quedé triste y desolado, pero con la conciencia tranquila de saber que yo he sido el único que ha perdonado, ha olvidado y ha amado.
¿QUIÉN?
¿Quién inventó las lágrimas, el odio, la venganza, la tristeza, la rabia y el rencor?
¿Quién fue el inepto, el incapaz, el loco, que dijo que no se sufre nunca por amor?
¿Quién no se ha sentido triste, abandonado, dejado, sintiéndose un perdedor?
¿Quién no escribe versos a su amada cuando siente que le falta su calor?
¿Quién me rasga el alma, y no me deja en las noches dormir?
¿Quién ha comprado mi alma a un precio muy bajo, quién no me deja vivir?
¿Quién dijo que una llamada tuya no bastará para sanarme?
¿Quién calla, quién otorga, quién piensa que nunca más volverá a amarme?
¿Quién ha exprimido mi corazón y se ha bebido el jugo hasta dejarme seco?
¿Quién ha rasgado mi alma, la ha hecho trizas hasta dejarme totalmente hueco?
¿Quién ha puesto un muro, tierra de por medio, entre tu boca y la mía una separación?
¿Quien llena mi vacío, quién rellena mi copa, quién le pone cordura a esta sinrazón?
¿Quién coño dijo que lo que no te mata te hace más fuerte?
Fue un solitario, un inconsciente, una persona abandonada a su triste suerte.
¿Quién llora en la noche recordando a su musa bajo un cielo estrellado?
¿Quién se siente solo cuando ve que nadie le ha llamado?
¿Quién inventó la sinceridad del niño, la del borracho, la del culpable pecador?
¿Quién juega con fuego y se quema, quien no se ha sentido un juguete roto en manos del desamor?
¿Quién agacha la cabeza para que nadie le vea llorar cuando suena esa canción de amor?
¿Quién escribió en el pentagrama de mi vida, notas en clave de dolor?
¿Quién saciará mi sed de tu besos, de tus caricias, de tus piropos, quién le pondrá sentido a esta loca pasión?
¿Quién se llama Marta, quién me ha robado la vida, quién se ha quedado con mi corazón?
¿Quién fue el inepto, el incapaz, el loco, que dijo que no se sufre nunca por amor?
¿Quién no se ha sentido triste, abandonado, dejado, sintiéndose un perdedor?
¿Quién no escribe versos a su amada cuando siente que le falta su calor?
¿Quién me rasga el alma, y no me deja en las noches dormir?
¿Quién ha comprado mi alma a un precio muy bajo, quién no me deja vivir?
¿Quién dijo que una llamada tuya no bastará para sanarme?
¿Quién calla, quién otorga, quién piensa que nunca más volverá a amarme?
¿Quién ha exprimido mi corazón y se ha bebido el jugo hasta dejarme seco?
¿Quién ha rasgado mi alma, la ha hecho trizas hasta dejarme totalmente hueco?
¿Quién ha puesto un muro, tierra de por medio, entre tu boca y la mía una separación?
¿Quien llena mi vacío, quién rellena mi copa, quién le pone cordura a esta sinrazón?
¿Quién coño dijo que lo que no te mata te hace más fuerte?
Fue un solitario, un inconsciente, una persona abandonada a su triste suerte.
¿Quién llora en la noche recordando a su musa bajo un cielo estrellado?
¿Quién se siente solo cuando ve que nadie le ha llamado?
¿Quién inventó la sinceridad del niño, la del borracho, la del culpable pecador?
¿Quién juega con fuego y se quema, quien no se ha sentido un juguete roto en manos del desamor?
¿Quién agacha la cabeza para que nadie le vea llorar cuando suena esa canción de amor?
¿Quién escribió en el pentagrama de mi vida, notas en clave de dolor?
¿Quién saciará mi sed de tu besos, de tus caricias, de tus piropos, quién le pondrá sentido a esta loca pasión?
¿Quién se llama Marta, quién me ha robado la vida, quién se ha quedado con mi corazón?
ABRÁZAME
Abrázame y llévame con tus labios al paraíso de tu boca, al séptimo cielo del amor, al Jardín del Edén de la pasión, a la tierra prometida de las sensaciones.
Abrázame y emborracha mis sentidos de cálidas caricias. Y consigue que el tiempo se detenga y que el espacio se mida en milímetros cuando estoy contigo.
Abrázame y hazme viajar a un mundo nuevo. Con un solo destino, rumbo al placer. Traza con tus manos la ruta del deseo, guíame con tus palabras al encuentro del tesoro más preciado que se esconde entre tus piernas.
Abrázame y convierte en dogma de fe y en religión tu cuerpo de mujer. Haz que la soledad se marche por el desagüe de la esperanza.
Abrázame mi amor, y conviértete en el faro de este barco que quiere llegar a la costa de tu corazón, no dejes que me hunda en el océano de la frialdad.
Abrázame y quiéreme. Haz que desaparezcan los fantasmas del pasado, y que el olvido se compre en farmacias y se venda en pastillas.
Abraza a este poeta que pierde la razón por un te quiero tuyo.
Que sepas, que una mirada tuya bastará para resucitar la esperanza muerta del amor perdido.
Abrázame y deja que fluya el caudal de la lujuria que desemboca en un mar de apasionados besos, de desenfrenadas caricias, de puro sexo. Deja que nos unamos en un solo cuerpo, como dos polos opuestos atraídos por la pasión del momento.
Abrázame y hazme olvidar la imperfección en este mundo imperfecto. Elévame a la máxima expresión por unas horas, para que después vuelva a la realidad y anhele volver de nuevo a tus brazos para vivir otra vez en nuestro mundo ficticio.
Abrázame y crea una burbuja imaginaria, sin puerta de entrada ni de salida, sin llave de paso, sin contraseña secreta. Quiero quedarme atrapado entre tu cuerpo.
Abrázame, quiéreme, bésame, acaríciame. Conviértete en el sinónimo de la palabra… amor.
Abrázame y emborracha mis sentidos de cálidas caricias. Y consigue que el tiempo se detenga y que el espacio se mida en milímetros cuando estoy contigo.
Abrázame y hazme viajar a un mundo nuevo. Con un solo destino, rumbo al placer. Traza con tus manos la ruta del deseo, guíame con tus palabras al encuentro del tesoro más preciado que se esconde entre tus piernas.
Abrázame y convierte en dogma de fe y en religión tu cuerpo de mujer. Haz que la soledad se marche por el desagüe de la esperanza.
Abrázame mi amor, y conviértete en el faro de este barco que quiere llegar a la costa de tu corazón, no dejes que me hunda en el océano de la frialdad.
Abrázame y quiéreme. Haz que desaparezcan los fantasmas del pasado, y que el olvido se compre en farmacias y se venda en pastillas.
Abraza a este poeta que pierde la razón por un te quiero tuyo.
Que sepas, que una mirada tuya bastará para resucitar la esperanza muerta del amor perdido.
Abrázame y deja que fluya el caudal de la lujuria que desemboca en un mar de apasionados besos, de desenfrenadas caricias, de puro sexo. Deja que nos unamos en un solo cuerpo, como dos polos opuestos atraídos por la pasión del momento.
Abrázame y hazme olvidar la imperfección en este mundo imperfecto. Elévame a la máxima expresión por unas horas, para que después vuelva a la realidad y anhele volver de nuevo a tus brazos para vivir otra vez en nuestro mundo ficticio.
Abrázame y crea una burbuja imaginaria, sin puerta de entrada ni de salida, sin llave de paso, sin contraseña secreta. Quiero quedarme atrapado entre tu cuerpo.
Abrázame, quiéreme, bésame, acaríciame. Conviértete en el sinónimo de la palabra… amor.
PUNTO FINAL
Cuando eres pequeño, un renacuajo de corta edad. No te das cuenta que todo acaba. Piensas que las cosas y las personas no tienen fecha de caducidad. Que el punto final, es cosa de la ortografía, que todo es eterno, que sólo se acaban las películas. Y que la noche es el final del día, pero que las personas nunca mueren, siempre están ahí.
Cuando eres un niño, crees en la inmortalidad de las personas. No te das cuenta que los que más quieres se van consumiendo como un vela hasta llegar a desaparecer.
Piensas, que cada día, a lo largo de toda tú vida y de la suya, seguirás haciendo el mismo camino y allí estará ella esperándote, con una caricia que ofrecerte, con una mirada de cariño que dedicarte, con una palabra bonita que decirte.
Pero la vida, tan imperfecta como las personas, no nos ha hecho valorar a los que más quieres lo suficiente, aunque nunca es suficiente, y disfrutar de ellos lo máximo posible cuando los tienes a tú lado. Porque piensas que nunca te van a dejar.
Porque inexplicablemente para ese niño, llegó el día en el que cruzó el patio de su casa y ya no estaba su abuela. La mujer que siempre le esperaba, para ofrecerle una caricia, una mirada de cariño, una palabra bonita. Se había marchado, ya no estaba. Buscó en cada rincón de la casa, en cada habitación, pensaba que era una broma pesada, pero allí no había nadie. Quiso imaginar, que su abuela y él jugaban un día más al escondite, que finalmente la encontraría y que se abrazarían. Pero no fue así, nunca la encontró, nunca más la abrazó.
Ahora, debe conformarse algunas noches, con soñar con ella. Reunirse en algún escenario ficticio y de nuevo sentir que la abraza y que llora por ella, como lloró el día de su marcha.
Aprovecha dormido y le dice las cosas que no pudo decirle en vida. Que la quería, que la quería mucho. Y ella no habla, tan sólo escucha y entiende. De pronto todo acaba, y aquel niño se despierta de ese sueño, se levanta de la cama y en la noche, con los ojos encharcados en lágrimas, escribe este texto.
Cuando eres un niño, crees en la inmortalidad de las personas. No te das cuenta que los que más quieres se van consumiendo como un vela hasta llegar a desaparecer.
Piensas, que cada día, a lo largo de toda tú vida y de la suya, seguirás haciendo el mismo camino y allí estará ella esperándote, con una caricia que ofrecerte, con una mirada de cariño que dedicarte, con una palabra bonita que decirte.
Pero la vida, tan imperfecta como las personas, no nos ha hecho valorar a los que más quieres lo suficiente, aunque nunca es suficiente, y disfrutar de ellos lo máximo posible cuando los tienes a tú lado. Porque piensas que nunca te van a dejar.
Porque inexplicablemente para ese niño, llegó el día en el que cruzó el patio de su casa y ya no estaba su abuela. La mujer que siempre le esperaba, para ofrecerle una caricia, una mirada de cariño, una palabra bonita. Se había marchado, ya no estaba. Buscó en cada rincón de la casa, en cada habitación, pensaba que era una broma pesada, pero allí no había nadie. Quiso imaginar, que su abuela y él jugaban un día más al escondite, que finalmente la encontraría y que se abrazarían. Pero no fue así, nunca la encontró, nunca más la abrazó.
Ahora, debe conformarse algunas noches, con soñar con ella. Reunirse en algún escenario ficticio y de nuevo sentir que la abraza y que llora por ella, como lloró el día de su marcha.
Aprovecha dormido y le dice las cosas que no pudo decirle en vida. Que la quería, que la quería mucho. Y ella no habla, tan sólo escucha y entiende. De pronto todo acaba, y aquel niño se despierta de ese sueño, se levanta de la cama y en la noche, con los ojos encharcados en lágrimas, escribe este texto.
jueves, 3 de septiembre de 2009
LA MÁS BONITA
En cada caja un libro
En cada libro un verso
En cada verso un sueño
En cada sueño un beso
En cada beso una locura
En cada locura un beso
En cada lágrima una disculpa
En cada disculpa un te quiero
En cada te quiero una caricia
En cada caricia un deseo
En cada deseo una mujer
En cada mujer un deseo
En cada persona un poeta
En cada poeta un verbo
En cada verbo una musa
En cada musa una poesía
En cada poesía un corazón
En cada corazón una poesía
En cada sonrisa una cara
En cada cara una arruga
En cada arruga una reflexión
En cada reflexión una historia
En cada historia un final feliz
En cada final feliz una historia
En cada vida una estación
En cada estación un tren
En cada tren un vagón
En cada vagón una ilusión
En cada ilusión un nombre
En cada nombre una ilusión
En cada cama una Diosa
En cada Diosa una mirada
En cada mirada un recuerdo
En cada recuerdo un amor
En cada amor una esperanza
En cada esperanza un amor
En cada libro un verso
En cada verso un sueño
En cada sueño un beso
En cada beso una locura
En cada locura un beso
En cada lágrima una disculpa
En cada disculpa un te quiero
En cada te quiero una caricia
En cada caricia un deseo
En cada deseo una mujer
En cada mujer un deseo
En cada persona un poeta
En cada poeta un verbo
En cada verbo una musa
En cada musa una poesía
En cada poesía un corazón
En cada corazón una poesía
En cada sonrisa una cara
En cada cara una arruga
En cada arruga una reflexión
En cada reflexión una historia
En cada historia un final feliz
En cada final feliz una historia
En cada vida una estación
En cada estación un tren
En cada tren un vagón
En cada vagón una ilusión
En cada ilusión un nombre
En cada nombre una ilusión
En cada cama una Diosa
En cada Diosa una mirada
En cada mirada un recuerdo
En cada recuerdo un amor
En cada amor una esperanza
En cada esperanza un amor
domingo, 23 de agosto de 2009
BARRA LIBRE
En este mundo no hay sitio para los diferentes, para los soñadores, para los que todavía creen en imposibles.
No está permitido volar sin alas, hay que tocar con los pies en el suelo, hay que dejar de divagar.
La mente debe ganarle el pulso al corazón, debemos ser racionales, políticamente correctos.
Pensamos que los viscerales deberían estar encerrados en la cárcel de la cordura, en las mazmorras del raciocinio, emparedados entre la mesura y el juicio.
Hay que ser conscientes de las posibilidades de cada uno, vivir en un segundo plano, ser realistas, no construir castillos en el aire.
No debemos enamorarnos de Dulcineas, de Campanillas, de Afroditas, debemos aceptar que el cuento de la Bella y la Bestia , es tan sólo eso... un cuento, una milonga.
Tampoco podemos desear lo inalcanzable, debemos conformarnos con lo que hay, aceptar nuestro destino que está escrito.
Y yo me niego a eso y es por culpa tuya.
Vives en mí, estás dentro de mí. Te has apoderado de mis pensamientos y no sé como sacarte de ahí. Te has convertido en una okupa de mi corazón, en ese sueño imposible, en esa Campanilla del país de nunca jamás.
Ahora, tan sólo deseo barra libre de besos tuyos, tener excedente de tus caricias y que no pase un día más sin verte.
No está permitido volar sin alas, hay que tocar con los pies en el suelo, hay que dejar de divagar.
La mente debe ganarle el pulso al corazón, debemos ser racionales, políticamente correctos.
Pensamos que los viscerales deberían estar encerrados en la cárcel de la cordura, en las mazmorras del raciocinio, emparedados entre la mesura y el juicio.
Hay que ser conscientes de las posibilidades de cada uno, vivir en un segundo plano, ser realistas, no construir castillos en el aire.
No debemos enamorarnos de Dulcineas, de Campanillas, de Afroditas, debemos aceptar que el cuento de la Bella y la Bestia , es tan sólo eso... un cuento, una milonga.
Tampoco podemos desear lo inalcanzable, debemos conformarnos con lo que hay, aceptar nuestro destino que está escrito.
Y yo me niego a eso y es por culpa tuya.
Vives en mí, estás dentro de mí. Te has apoderado de mis pensamientos y no sé como sacarte de ahí. Te has convertido en una okupa de mi corazón, en ese sueño imposible, en esa Campanilla del país de nunca jamás.
Ahora, tan sólo deseo barra libre de besos tuyos, tener excedente de tus caricias y que no pase un día más sin verte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Entradas populares
-
Nadie te avisa cuando llega. Se instala en tu vida permanentemente o de manera temporal. Se acerca sigilosamente y te va atrapando. No te da...
-
Quería marcharme, olvidarme de ti. Puse kilómetros y kilómetros de tierra entre tú y yo. Me marché al Sur y allí leí un libro y me di cuenta...
-
Te escribo a ti desde ese rincón del alma donde las palabras salen sin pensar, donde el amor se vuelve un argumento básico para explicar mis...
-
El beso es el mejor medicamento para curar las heridas del corazón, la soledad, el sentimiento de abandono, la falta de cariño y el desamor....
-
Aprisionado entre sus piernas, me reafirmo en que sus manos están enseñadas para dar placer. Mientras iniciamos el intercambio de tem...
-
Querido lector o lectora, (desde que Zapatero se ha inventado un nuevo Ministerio tenemos también que escribir con igualdad) de este mi blog...
-
Hoy rompo mi silencio para escribirte a ti. Me dices que soy como una droga, que estás enganchada a mí. Soy esa sustancia que rompe tus vena...
-
Escribir aunque la noche sea fría como mi alma cuando te marchas. Escribir aunque me duela cada palabra que escribo pensando en ti...
-
Le debía unas letras envenenadas, como sus labios cuando los utilizaba como moneda de cambio. Le debía el mayor de mis desprecios,...
-
Te lo voy a decir para que te enteres. Sí a ti que me estás leyendo ahora mismo, te miro a los ojos y te digo de una manera muy clara, sin...